Tips de guión: Estructura clásica

August14

La Estructura narrativa clásica es un modelo muy útil para el guionista a la hora de organizar los diferentes elementos que van a componer la trama.

Además de utilizarse en el cine, esta estructura se aplica también en otras artes narrativas como la literatura y el teatro. Es un paradigma que ha probado su eficiencia a lo largo de los milenios y en las más diversas culturas y funciona porque contiene los principios básicos que hacen a nuestra percepción de la realidad. Demás está decir, que pueden existir innumerables variaciones en este diseño que producen diferentes resultados, pero cuando variamos alguno de sus elementos (por ejemplo la linealidad del tiempo o la lógica causa-efecto) nuestra mente realiza un proceso de re-elaboración para ordenar la información en un formato clásico. La idea aquí no es explicar una fórmula rígida para el éxito (que por otra parte, no existe) sino explicar los principios que rigen la estructura clásica para poder comprender los efectos que pueden causar la variación de dichos principios y buscar soluciones a los mismos.

¿En qué consiste la estructura clásica?

Presupone la existencia de un protagonista activo que lucha por resolver un conflicto dramático principal, a través de un tiempo continuo, dentro de una realidad coherente y causalmente relacionada, hasta un final cerrado de cambio absoluto e irreversible.

Podemos resumir las características principales de una historia organizada con una estructura clásica de la siguiente manera:

  • Tres actos: planteo, desarrollo y resolución del conflicto dramático; cada uno de ellos con diferentes “puntos estructurales”.
  • Un protagonista activo: que toma decisiones y las lleva a cabo para lograr su objetivo a lo largo de toda la historia.
  • Un conflicto dramático principal: que debe poder enunciarse en términos de “¿Qué quiere el protagonista y qué se le opone?”.
  • Causalidad: las acciones siguen una lógica de causa-efecto.
  • Final cerrado e irreversible: al final de la historia el espectador debe tener la sensación de que el conflicto se ha resuelto (positiva o negativamente) y que no hay vuelta atrás.
  • Tiempo lineal.
  • Conflicto externo: las fuerzas antagónicas se concentran principalmente en el ámbito externo al protagonista.
  • Realidad coherente.

*Extracto del libro “Desarrollo de proyectos audiovisuales“,

de Pablo Del Teso. Ed. Nobuko 2011

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